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▬ Seth A. Johnston

Mensaje por Seth A. Johnston el Lun Ago 20, 2012 11:35 pm


Nombre y apellido

I don’t know the key to success, but the key to failure is trying to please everyone.

Datos básicos - Personalidad
Nombre completo: Seth Alcander Johnston
Apodos: -
Fecha de Nacimiento: Diez de abril de 1985
Edad: Veintisiete años
Nacionalidad: Estadounidense
Grupo: Residentes
Rango: R2
Orientación Sexual: Heterosexual

Responsable, él parece tener pegatinas de está cualidad por todos lados. No es una persona que no se haga cargo de las cosas, ya sea de sus palabras, sus acciones o las consecuencias de cualquiera de las dos. Creció entre modelos de gente que esquivaban diariamente todo tipo de responsabilidades, y viendo donde es que te llevan o te dejan esas maneras de manejarse en la vida sabe que no quiere eso en él.

Él no es para nada de esas personas que viven con la sonrisa fácil y mucho menos que ríen por cualquier cosa, pero no es alguien espantadoramente serio tampoco. Muchos lo consideran simpático o hasta carismático, siempre que él este dispuesto a serlo. También muchos saben que es un tipo de poca paciencia y muy irritable en ciertas ocasiones. No le gusta perder el tiempo y que la gente se vaya con demasiadas vueltas.
Suele ser un desinteresado por los asuntos de los otros, pero siempre dispuestos a pasar por sobre ellos con tal de conseguir lo que desea. Sabe que la vida no es fácil y que los favores no te caen del cielo, así que no le tiembla el pulso al tener que empujar a alguien a un lado de su camino.

No se relaciona demasiado, es bueno para las conversaciones sin importancia o las palabras cordiales, pero nunca va demasiado profundo en temas personales. Ni suyos ni de nadie. Puede contar a sus amigos con los dedos de una mano, y seguramente aun le sobren. Es de esos que cuando saben que alguien se merece la confianza y acepta la misma moneda, luego hace valer el intercambio. Fiel, protector y buen consejero, de esa clase a los que les puedes contar las cosas, te dejará hablar y sin que se le mueva un pelo te dirá lo que realmente piensa del asunto.

Su relación con los niños es más bien casi sub real, es muy extraño para sus colegas verlo interactuar con los niños, mucho más para gente que le conoce muy poco o fuera de su ambiente de trabajo. Porque siempre da esa apariencia de ser un hombre más bien serio o centrado, al que no imaginas bromeando con un niño de cuatro años o hablando de superhéroes con uno de siete. Y las niñas, ellas lo adoran, muchas madres aseguran que sus hijas han tenido un crush con Seth por la forma en que no paran de hablar de él.

En cuanto al amor, cuando era más joven trataba y destraba a las mujeres de la misma forma que ellas se dejaba utilizar, pero el quiebre que sufrió su vida a los quince fue el mismo que le dejó ver mucho de su madre en las chicas con las que solía acostarse por diversión, haciendo que su mente y hormonas se enfriasen poco a poco. Ahora sí, tiene encuentros casuales, pero como una adulto normal. Un poco de buen sexo gratificante para ambos lados y un mutuo acuerdo de que eso no es nada más. No descarta el formar una familia real algún día, porque ha llegado a pensar que Nathy necesitará un modelo femenino en algún momento y, porque sabe que deberá sentar cabeza, pero no esta apurado, si deba llegar llegará y sino bien.
Antecedentes históricos
φ Madre
Amelia Johnston. Falleció hace dos años, no fue algo que Seth no se esperase debido a la vida que ella llevaba, pero lo lamento por lo que dejó atrás. Ellos desde hacia años tenían el contacto mínimo y necesario, las únicas veces que Seth visitaba a su madre era cuando iba a ver a su hermanita.

φ Padre
Desconocido.

φ Hermanos
Nathalie Johnston. Es la hermana (o media hermana) pequeña de Seth, tiene tan solo ocho años y también desconoce a su padre, no es algo de extrañar por la vida que llevaba su madre. Seth se encariñó mucho con ella desde la primera vez que la vio, primero por una especie de sentimiento compartido, porque el sabía lo que era crecer al lado de Amelia, pero luego la pequeña se fue ganando su lugar por merito propio. Y desde el fallecimiento de su madre ha estado a cargo de ella, en un principio la iban a enviar a una casa hogar o con una familia de acogida, también sabia lo qur era esto y él siempre deseo tener a alguien familiar que se hiciese cargo, no podía no hacer esto por su hermana. Y ella lo adora, cada vez lo ve más como un padre que como un hermano, de hecho la mayoría de la gente no sabe que Nathy es la hermana de Seth porque el nunca a aclarado los parentescos, todos creen que es su hija.

La madre de Seth tenía solo quince años cuando quedó embarazada, y dio a luz pocos meses después de cumplir los dieciséis. Proveniente d una familia de clase baja, con una madre ausente y un padre que pasaba más tiempo en el trabajo que en su casa, nunca tuvo una guía o un modelo de lo que era realmente correcto. El abuelo de Seth acepto de muy mala gana al nuevo e inesperado integrante de la familia, aun cuando su hija nunca supo especificar o siquiera recordar quien era el padre.
Cuando él nació Amelia aun estaba intentado terminar sus estudios básicos y pasaba más tiempo con una tía de su madre o con la vecina de al lado, que con su madre o abuelo. También por la tardes ella estaba ausente, habiendo empezado a trabajar como empleada en un café o por las noches, que si no salida demasiado tarde, se iba de fiesta.

Cuando Seth cumplió los dos años, el padre de Amelia los hecho de la casa, alegando la falta de interés de su hija tanto por los estudios y por su hijo, al trabajo lo había dejado dos meses después de empezar, y al mismo le siguieron una serie de trabajos de corta duración a los que terminaba renunciando en malos términos o directamente era despedida. Así que con dieciocho años, un niño pequeño y sin estudios, no tenía muchas salidas para tomar.
Empezó a bailar y servir tragos en un bar de adultos, lo que la obligaba a trabajar toda la noche, noches que Seth pasaba con la vecina del piso precario que había podido alquilar. De apoco ella comenzó a involucrarse demasiado en el ambiente, viniendo cada vez más tarde, en condiciones terribles. Hasta que un día, cuando él tenía tres años cumplidos hacia un par de semanas, su madre tuvo una sobredosis mientras estaba con un cliente.
Seth no recuerda mucho de esto, más bien nada. Pero sabe la historia de como estuvo por dos años, luego de este evento, dando vuelta por casas transitorias. Mientras su madre pasaba por un programa de desintoxicación y readaptación, empeñada en no dejar la custodia de él a manos del sistema social, por lo cual si se recuperaba él volvería con ella.

Para sus cinco años, su cumpleaños más específicamente, ella regresó. Con un regalo pulcramente envuelto en papel de Plaza Sésamo, y una gran sonrisa plasmada en su cara. De todas maneras, en ese momento Seth ya era un chico difícil, muy irritable, agresivo y bastante incontrolable. Uno de los motivos por los cuales había estado en varias casas de acogida.
Y se mudó con Amelia nuevamente, ella estaba viviendo en un piso bastante pequeño pero decente, trabajando como cajera en un supermercado y siguiendo con su programa de rehabilitación.
Seth no era un niño demasiado feliz, era conflictivo, pelaba con otros niños. Justificándose en su pequeña lógica que no era justo que otros tengan lo que él nunca había tenido. En general quitaba o incordiaba a los niños cuando los veía demasiado felices.
Aun así duraron juntos más de lo que todos pudiesen apostar, al igual modo que su madre duró menos en rehabilitación de lo que la mayoría hubieran dicho. A los pocos meses ella empezó a trastabillar, primero con el alcohol, luego con los hombres y para cuando Seth tenía nueve años, había tenido dos sobredosis. En estos momentos él ya era lo suficientemente mayor par saber que sí la plata no llegaba en ropa o comida, era porque su madre la gastaba en otra cosa. A veces hacia mandados a vecinos o simplemente pillaba cosas en los puestos callejeros. Sabía que eso tampoco estaba bien pero ante la necesidad no quedaba otra cosa. En el colegio era el que siempre terminaba castigado, involucrado en alguna pelea o, más discreto, el que se quedaba con el almuerzo de varios. Pero extrañamente nunca fue demasiado estúpido tampoco, puesto que aun con la poca atención que prestaba en clase, para ciertas materias la mente le daba sin demasiado esfuerzo.

Como inevitablemente pasaría, Amelia se involucro con un hombre que no debía, Seth podía decírselo a ella con solo verlo venir al piso dos veces por semana. Generalmente el sabia la hora, así que salía del piso y esperaba en las escaleras a la planta siguiente, solo lo veía pasar hacia las escaleras, pero no tenía ningún signo de bondad o sentimiento positivo en su negra mirada.
Una sola vez de error bastó para que el tomara la oportunidad, se quedó dormido en el sofá luego de haber estado leyendo El Hobbit, nunca le gustó mucho mirar la televisión y ver más historias que a veces le parecían demasiado parecidas a su realidad y prefería perderse entre historias que sabía nunca encontraría coincidencias. Esa tarde se despertó con los gritos de su madre, aun cuando no eran demasiado sentimentales entre ellos, se asustó tanto que corrió a la habitación y sin pensarlo siquiera abrió la puerta. Ningún niño de diez años debía ver a su madre en esas posiciones, ni a ella ni a nadie más. Tan pronto como abrió la puerta, también la cerró saliendo corriendo del piso, aun con los gritos –muy diferentes ahora- sonado detrás de él.
Paso unas cuantas horas dando vuelta antes de terminar en una iglesia, ni su madre ni nadie cercano a él fueron nunca muy devotos a la fe, por lo que aun incomodo y bastante perdido en ese lugar, pasó casi cuatro cinco horas sentado en el ultimo banco de la capilla. Sin decir nada, sin siquiera moverse, si no hubiese sido por que el padre lo encontró cuando, a las diez de la noche se dirigía a cerrar el lugar, no sabe cuando tiempo habría pasado allí.
En un momento de debilidad le contó al sacerdote lo que había visto, y nunca jamás lo volvió a repetir. También este fue el boleto a perder por lo que serian años el contacto con Amelia.

Fue enviado a una nueva casa de acogida, pero esta vez su custodia si pertenecía al estado, tenía a una asistente social a su cargo. Aunque no fue algo rápido, por gracia del destino, dio a parar con lo que unos años más tarde calificaría como ‘su familia’. Los Macfadyen eran una familia de ascendencia irlandesa que estaban viviendo en Chicago de hacia varias generaciones, con muchos miembros en los cuerpos de defensa, ya sea en la policía, el ejercito o fuerzas navales. Jonah, un hombre que tenía un mostacho muy pasado de moda, pero los pies bien plantados en la tierra era el cabecilla de la familia y su segunda esposa, Nancy nunca había podido concebir hijos, así fue como decidieron llevar por el buen camino a chicos problemáticos. Seth para sus escasos doce años se creía un sabelotodo, siempre escudándose en sus vivencias s o en la vida difícil que había tenido para hacerles creer a los demás que tenía razón. No funcionó con el Sr. Macfadyen, más bien todo lo contrario. Él era un hombre duro, que tal ve sí podía darse el lujo de decir que tan mala o buena era la vida, su pierna ortopédica era algo que impresionaba mucho, pero la forma en que la consiguió realmente asustaba.
Los primeros meses con ellos para Seth fueron horribles y molestos, levantarse temprano, hacer un montón de trabajos manuales, seguir montones de reglas estúpidas. Pero hoy en día da gracias a eso, da gracias por acostumbrarlo a ser metódico, ordenado, a seguir patrones y aprender a esforzarse.

Chicos como Seth no quieren seguir los pasos de sus padres, o en su caso de su madre, pero necesitó un aviso de la vida para darse cuenta de que tan fácil sería seguirlos. A los quince años su ‘chica’ de ese entonces creyó estar embarazada, y él tuvo una pequeña reproducción de lo que había sido la vida de su madre, pero más inclinada a él. Se dio cuenta de muchas cosas, y también, aunque le resultado del test fue negativo, se convirtió en el mejor amigo de los preservativos y las pocas noches locas, el sexo consciente terminó siendo mejor que el borracho, y sobre todo más seguro.
También en estos años fue donde comenzó a trabajar y ahorrar, otro de los grandes errores de su madre fue no apreciar lo bueno de un titulo, y él quería tener en un futuro la vida que le fue privada desde chico, la ambición se apoderó un poco de él. Pero si había algo que le enseño Jonah fue que nadie en la vida le regalaría algo, si quería conseguir cosas debería esforzarse por ellas. Y que su mayor arma estaba en él. Solía golpearle la cabeza luego de decirle eso.

Seth terminó la preparatoria con una de las notas más altas del curso, se había metido en el equipo de baloncesto, por suerte tenía una buena aplicación en las materias dese hacia cuatro años, aun sin ser un nerd o cerebrito, consiguió una beca y la admisión para BU y la NYU. Por el programa del Colegio y la Escuela de Medicina, se decanto por partir hacia Massachusetts. Algo que realmente dejo una sensación de saciedad y orgullo en Jonah y Nacy, con quienes hoy en día sigue manteniendo una relación casi de padres e hijos, sin importar que ellos continúen recibiendo otros chicos problemáticos. Les debe su vida.

Volvió a tener noticas de Amelia cuando estaba en segundo año de universidad, ella estaba viviendo en Fitchburg en ese entonces, es un misterio el como supo donde vivía él en ese momento. Pero se contactó con él por teléfono, en una de estas llamadas que él tomaba como amabilidad pero sin mucho interés le arrojó la bomba, a sus treinta y cinco años estaba embarazada. Según ella tenía una pareja estable de hacia tres años y estaba trabajando en la cocina de un buen comedor, él no hizo más que felicitarla, decirle que si podía algún día iría a conocer a su futuro ‘hermano’ y por dentro desear que ese niño pasase mejores momentos a su lado de los que él tuvo.
Mientras tanto para él los estudios iban viento en popa, sufriendo algunos conflictos con uno que otro compañero, que veces no podía evitar.

En su cuarto año, en medio de una clase de Microbiología recibió un llamado, no conocía el número y la señora que le hablaba insistía en que debía ir a buscar a su hermanita de la casa porque su madre había tenido que ser internada y sus hijos estaban por llegar, él entendió poco y nada y paso debatiendo con la mujer más de veinte minutos sin muchos resultados. Aun así termino viajando hasta Fitchburg.
Luego de un colectivo y un taxi que termino aparcando frente a una casa bastante desmejorada en un barrio obviamente inseguro, chequeo varias veces la dirección que le había dado la insistente señora y al ver que era correcta, encogiéndose de hombros golpeó la puerta.
Ese día sus recuerdo se hicieron más nítidos que nunca y sus deseos para su ‘hermano’ se cayeron a pedazo. Su madre había dejado a la niña en la casa de una amiga para ir a trabajar, pero había pasado toda la noche y varias horas más de lo normal y ella no volvía, su hermanita a la que conoció ese día, Nathalie no paraba de llorar y el único numero telefónico que había dejado era el del hermano de la niña, quien sería Seth.

Él estuvo envuelto en el dedo menique de la niña en menos de una tarde, el tiempo que le llevo a Amelia volver a su casa, o por el estado en que llego encontrarla. A él le llevo mucho meno caminar un par de cuadras y cruzar la calle, el encargo a la vecina parecía ser una de esas cosas que nunca cambian.
Supo, luego de que la acostó y dejo dormir más que un par de horas, que se había pelado con su supuesta pareja estable, que las había abandonado a ambas hacia un par de meses, los mismos que le tomaron a ella hacerse a la bebida, al menos era solo alcohol.
Se fue, no sin antes largar un sermón que esperaba no cayese en oídos sordos, pero prometiéndole volver para visitar a la niña.

Cuando Seth comenzó la carrera de medicina siempre pensó que elegiría como especialidad Neurocirugía o tal vez Cirugía Cardiaca, cuando mucho algo de Ortopedia le llamaba la atención. En su año como interno realmente odió Pediatría, él siempre fue un niño muy saludable pero al parecer todos esos virus que nunca le dieron de niño se le pagaron de adulto, paso los meses esos siempre con pequeñas enfermedades contagiadas por niños, algo que era sencillamente irritante.
Pero cuando Amelia lo llamó, diciendo que Nathy estaba siendo llevada al hospital y que –según ella- había dejado de respirar y no sabía que cosas más, mientras iba en el colectivo y pensaba en lo horrible que sería que a esa niña le pasase algo, también sorprendiéndose en lo afligido que se encontraba y percatándose de cuanto cariño le tenía. Fue cuando llego al Hospital, y supo que todo había sido producto de una reacción alérgica a las nueces, cuando la vio en la cama, pareciendo tan pequeña y frágil, asustada y sin entender mucho lo que pasaba. En ese momento en que sintió la necesidad de hacerle saber que todo estaba bien, y por algunos segundos desear poder asegurarse realmente de ello, hablando con ella, calmándola y explicando que es lo que le pasaba, distrayéndola en otros temas en momentos. En el colectivo de regreso a Boston, supo lo que realmente quería ser.

Tres meses más tarde una asistente social lo puso en lo que fue tal vez la decisión y la toma de responsabilidad más importante de su vida hasta el momento. Amelia falleció en un accidente, colisionó contra una pared al tomar una curva muy cerrada y en velocidad, sin poder tomar el control al estar en estado de ebriedad. Su primera pregunta fue por la niña, pero cuando tuvo consigo toda la información, las dudas saltaron a su cabeza. Tenía ahorros y estaba a punto de terminar el interinato, luego como residente podría gozar de más comodidades, pero los turnos serían interminables, él lo sabía así como también sabía de chicas, compañeras de él que eran madres solteras, pero la pregunta del millón era ¿podría el hacerlo?
Sabia lo que le deparaba el destino para una niña de seis años sin familia que respondiese por ella, no era algo que quisiese volver a vivir, aun cuando él había logrado salir adelante. También veía en su trabajo que las niñas siempre eran las más vulnerables, y Nathalie tenía toda esa fragilidad que alentó su decisión.

Ahora hace dos años que vive con él, y no podría plantearse nunca el dejarla a la deriva. Sí con tan solo un año y poco lo tenía envuelto en su menique, ahora con ocho años era la reina de la casa, o mas bien del piso en donde vivían.
Desde hacia poco, y para un poco de incomodidad suya, ella había estado insistiendo si podía decirle papá, él realmente no se veía en esa posición, pero ella insistía en que él era más eso que su hermano. A pesar de la largas horas de guardia que requiere su trabajo, los pocos días libres, las muy pocas horas de sueño, él realmente a llegado a encontrar un balance en su rutina y en la de Nathy, de forma que no es tan ausente como él supuso sería en un principió y ella tiene una niñera a la que adora y quien la adora, sumado a clases de danza y las horas escolares, él cree que hasta ahora es una niña bastante feliz.
Otros datos
Para ser medico tiene ese insano gusto por el cigarro como mucha otra gente. También para emparejar nunca a dejado de jugar al baloncesto o también suele correr por las mañanas que no trabaja como método de descarga. Le gustan los libros de ciencia ficción o fantasía. Es un buen cocinero, ya que nunca le quedo más opción. Prefiere un bar tranquilo a una fiesta ruidosa. En general y por superficial, las prefiere morenas a rubias.
Odia las tormentas, no al punto de tenerle fobia, pero se sienta más irritado durante una. Es alérgico al polen, así que la primavera es su peor enemiga.
Muerde la parte de atrás de los bolígrafos, una costumbre bastante asquerosa teniendo en cuenta que lleva los bolígrafos de una sala a otra en el hospital, pero no lo puede evitar.
Prefiere los ambos a los guardapolvos, son mucho más cómodo. Es una de las cosas que les envida a los enfermeros, aunque no lo confesaría.
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Re: ▬ Seth A. Johnston

Mensaje por Rickard A. Baelish el Lun Ago 20, 2012 11:41 pm



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